Cultivando una Fe que Perdura entre Adolescentes Latinos

Fe Sólida en Contextos Multiculturales

Foto por Jacob Mejicanos

Este artículo forma parte de una serie titulada Sticky Faith (Fe Sólida) en contextos multiculturales, nació de un diálogo con líderes de contextos ministeriales Asiático-Americanos, Afro-Americanos, Latinos, Urbanos y Multiétnicos. La meta de la reunión e investigaciones subsiguientes es ayudar a líderes de ministerios a tener un mejor entendimiento y saber responder a las realidades culturales particulares de estos grupos, como también ayudar a líderes de contextos culturales específicos, a adaptar principios y prácticas de una Fe Sólida, de maneras contextuales auténticas. Lea la Parte 1 de este artículo.


Alberto, estudiante del onceavo grado, me pidió que orara por él después de una invitación a entregar su vida a Dios durante un campamento. Al acercarme, le pregunté de qué manera específicamente podía orar por él, y él contestó: "¡No tiene lógica! ¡La gracia no tiene sentido! ¿Cómo es que Dios dió a su Hijo por mí? Le sigo fallando a Dios, y ¿Dios tiene gracia para mí?" En el caso de Alberto, su entendimiento del evangelio encajaba dentro de un marco de recompensa-castigo. Como su comportamiento reciente tampoco encajaba con la "lista" de cosas que un jóven Cristiano no debía hacer, él luchaba con el hecho de confiar en un Dios quien había entregado todo por él aun en medio de su pecado y adicción.

Habiendo crecido en una iglesia, Alberto luchaba por aceptar la gracia de Dios como una respuesta liberadora a Aquel quien lo amó tanto. Al orar por Alberto, reafirmando la gracia de Dios sobre su vida, también me di cuenta la profunda necesidad de comunicar y modelar para la juventud latina, el tipo de evangelio que resalta confiar en Cristo en vez de simplemente "manejar el pecado". [1]

La iglesia latina juega un papel primordial al abordar esta necesidad en la generación emergente de la juventud latina. Ya sea a propósito o no, la iglesia latina ha contribuído a la internalización en Alberto de lo que significa la gracia de Dios. Sin embargo, la iglesia latina se enfrenta con un desplazamiento demográfico y generacional, lo cual nos conlleva a preguntarnos: "¿Qué tan involucrados estarán la siguiente generación de latinos en la vida y liderazgo de la iglesia?" Daniel Rodríguez lo explica de la siguiente manera, "En las comunidades hispanas donde el segment de más rápido crecimiento en la población son nativos de nacimiento y dominantes en inglés, los líderes emergentes en la iglesia también deben de provenir de este grupo." [2]

A continuación, quisiera sugerir tres pasos concretos que pueden ayudar a encarnar el evangelio de Jesucristo como un medio para la gracia en la juventud latina.
 

Acompañar a madres y padres latinos

En la Parte 1 de esta serie discutimos el rol influyente que tiene la familia en la formación del ser interior y sentido de comunidad en la juventud latina. Sucede lo mismo en el caso de la formación de la fe. Las investigaciones han demostrado que la juventud latina es impactada en gran manera por la dimensión comunitaria e influencia de padres y madres, abuelos y abuelas y familia extensa - ya sea hacia una apropiación positiva de la fe y prácticas religiosas de generación a generación o en la falta de dirección hacia cualquier desarrollo espiritual o religioso. [3] Por ende, un factor no-negociable en el ministerio latino juvenil es el ser partidarios con la familia latina- más específicamente con los padres, madres o tutores legales de un/una joven latino/a.

El acompañamiento y discipulado de padres/madres latinos en su propio desarrollo como padres/madres y discípulos de Jesucristo es una pieza clave a menudo olvidada. A fin de que los padres/madres latinos encarnen el evangelio de la gracia para las siguientes generaciones de latinos y latinas, ellos también deben experimentar esta gracia por medio del apoyo y normalización de algunas de sus luchas, expectativas y fracasos al ser padres cristianos latinos.

Esto resulta en el cultivo de espacios seguros, nutritivos y de empoderamiento para que los padres latinos puedan identificar los retos contextuales únicos de criar a sus hijos e hijas en una "tierra que no es la suya". Ya sea que el formato fuera mentoría en grupo o un grupo de apoyo para madres y padres, la iglesia latina puede jugar un papel crítico en el fortalecimiento del capital social y espiritual que rodea y nutre las vidas de la juventud latina. Además, los líderes y pastores latinos puede también ocupar este espacio como un recurso para informar, actualizar y brindar herramientas prácticas para que padres y madres inmigrantes sepan navegar las diferencias generacionales entre la primera y segunda generación de latinos, las cuales están presentes tanto en el hogar como en el contexto de la iglesia. Se puede abarcar una variedad de temas, como las diferencias en los sistemas educacionales; conceptos de autoridad; perspectivas sobre el dinero, sexualidad, medios sociales y participación cívica; y la relación entre la duda y la fe.

Colaboración y mutualidad entre el liderazgo principal y liderazgo juvenil también puede comunicar una "bendición", la cual a menudo es necesaria para que se involucren y participen los padres y madres latinos. Básicamente, un esfuerzo mutuo también puede brindar conexiones intergeneracionales más profundas entre padres y madres más jóvenes, abuelos y abuelas y otros miembros de la congregación, quienes conocen a ciencia cierta las experiencias de familias inmigrantes.
 

Profundizar Relaciones Intergeneracionales

La celebración y profundización de relaciones intergeneracionales es otro factor clave en la transmisión y encarnación de la fe en una generación latina más joven. La juventud latina a menudo habita ambientes donde múltiples generaciones tienen vida en común. La juventud latina comparte espacios con hermanitos y hermanitas - y aveces, con abuelitos y abuelitas en el vivir diario del hogar. Así mismo, el costo de vida y el deseo de apoyar a miembros de la familia puede resultar en compartir los costos de alquiler o hipoteca entre varias unidades familiares, hasta que uno de ellos puede ser monetariamente auto-suficiente. En otras ocasiones, aunque la unidad familiar esté viviendo en una sola casa, hay interacción constante con tíos y tías, primos y primas en reuniones de fin de semana, celebraciones o simplemente para tomarse un cafecito juntos. Esta misma dinámica se ve con frecuencia en la congregación latina, ya que la participación e involucramiento en la vida congregacional significa reunirse y solidificar las relaciones de múltiples generaciones. Por ende, la juventud latina está expuesta a relacionarse con generaciones más jóvenes y al mismo tiempo, crecen con un sentido de respeto hacia las generaciones mayores.

Sin embargo, la presencia e interacción de múltiples generaciones en un hogar o congregación latina, no significa automáticamente de que exista un sentido profundo de relaciones mutuas y transformadoras. Las diferencias generacionales entre latinos de primera y segunda generación existen a través de fronteras de lenguaje, valores y un sentido de agencia en el mundo. En la Parte 1 de esta serie, yo desarrollé estas tensiones a través de los lentes de formación de identidad y la complejidad de la migración en la vida de la juventud latina. Aunque éstos aparenten ser obstáculos abrumadores en medio de la lucha por profundizar relaciones intergeneracionales, yo quisiera sugerir un paso concreto.

Comida. ¡Sí, comida! Las relaciones entre latinos de primera y segunda generación pueden profundizarse al compartir recetas, historias culturales y los caminos de fe. Ya que los latinos jóvenes navegan la tensión entre asimilación y aculturación, el rol de la iglesia latina puede ser crítico para lograr promover una valoración de las prácticas culturales que conllevan un sentido de identidad y pertenencia. Por ejemplo, una congregación puede promover una tamalada (una noche de tamales) donde diferentes ancianos y ancianas miembros de la congregación comparten y preparan tamales con los jóvenes. Al hacer los tamales, surgen recetas únicas, técnicas, y memorias ya que los tamales guatemaltecos, salvadoreños, peruanos y mejicanos cada cual tienen sus propios ingredientes y sazones diferentes, brindando así un sentido fuerte de conexión con aquellas personas que han inmigrado de estos lugares. Como resultado, la juventud latina crece en su valoración tanto del componente cultural simbolizado a través de los tamales, y al mismo tiempo, llegan a conocer más a estos miembros mayores en un espacio vulnerable.

Se puede fomentar un sentido de mutualidad en otro evento donde la juventud latina entrena a los latinos mayores en los puntos básicos de los medios sociales y tecnología digital. Otros ejemplos pueden incluir talleres y relaciones de mentoría basados en la formación e instrucción de habilidades de vida básicas [4], como cambiar el aceite, consejos para entrevistas de trabajo, educación financiera y exploración de carreras.
 

Equipar a Agentes de Transformación

Una iglesia latina comprometida con la misión de Dios para su comunidad y su entorno, debe tomar en cuenta seriamente el rol de la juventud latina como agentes de transformación.

Consecuentemente, la iglesia latina- particularmente el ministerio latino juvenil- juega un papel clave en el proceso de formación de liderazgo a medida que a los jóvenes latinos se les vea como agentes importantes dentro de sus propias comunidades. De hecho, el Fuller Youth Institute [5] enmarca este significado de la juventud latina como "pilares de carga" dentro de la vida de la iglesia y rinden resultados de restauración y reconciliación en el vecindario. Es precisamente este cambio en la mentalidad de una congregación que libera a la gente joven para ir más allá de simplemente recibir y consumir oportunidades de ministerio, y caminar hacia un set de prácticas imaginativas que buscan el shalom de una ciudad. Esta postura de empoderar a las personas latinas jóvenes los aparta de una victimización y deshumanización y los vuelve hacia una restauración de su dignidad y su contribución para el bienestar de la comunidad.

La iglesia latina debe empezar a tener visión de cómo involucrar a la juventud latina en el desenlace y liderazgo de nuevas iniciativas de ministerio o esfuerzos de servicio comunitario. He venido apreciando el modelo hacia un enlace social y político en las comunidades latinas de fe, conocido como el Círculo Pastoral, el cual consiste en tres pasos: ver, juzgar, actuar. [7] Este modelo le permite a la juventud latina ser más activa y responder a las injusticias en su contexto actual por medio de un proceso compartido, colaborativo y acompañado, adecuado para sus edades y en asociación con otros colegas y adultos.

Por ejemplo, noches con documentales en donde se invita a los líderes comunitarios de parte de los sectores sin fines de lucro, públicos o privados, para que puedan compartir conocimiento relacionado con personas sin albergue, el sistema judicial, racismo, educación universitaria y más, bajo el patrocinio de la congregación latina local. Los pasos arriba mencionados en el Círculo Pastoral pueden aplicarse hacia el documental y varios líderes juveniles podrían facilitar discusiones en grupos pequeños y grandes. Las conversaciones como resultado de estos esfuerzos podrían llegar a ser el semillero para iniciar ministerios en la iglesia que respondan a los asuntos específicos que resuenan en la juventud latina. También podría resultar en asociaciones ministeriales con organizaciones ya existentes en el área.

Otras ideas podrían incluir el ayudar a la juventud latina a documentar sus propias realidades por medio de aparatos móviles y procesar sus observaciones respectivamente. Un ministerio juvenil local también podría involucrarse con las necesidades de las artes [8] y música en las escuelas locales por medio de abogacía y organización comunitaria. Un buen ejemplo que ha resultado dentro de la comunidad latina en cuando a la abogacía, han sido los Dreamers, un grupo de estudiantes indocumentados trabajando hacia una reforma migratoria más amplia para con las familias y ellos/as mismos. A través del uso de plataformas de los medios sociales y demostraciones pacíficas, este grupo fue crítico en la resolución de la orden ejecutiva conocida como DACA (Acción Diferida para los Llegados en Infancia) en el 2008. [9] Se pueden lanzar esfuerzos similares dentro de la comunidad latina por medio del involucramiento de la juventud latina cristiana quienes toman en serio su llamado al discipulado, justicia y evangelismo.

Mi esperanza a través de esta serie es nombrar algunas prácticas que pueden nutrir el trabajo progresivo de la iglesia latina - más específicamente el ministerio juvenil latino. Al acompañar a los padres y madres latinos, la profundización de relaciones intergeneracionales ya existentes y el desarrollo de su auto-percepción como agentes de transformación en el reino de Dios, los jóvenes latinos llegan a ser no solo recipientes de fe, pero partícipes activos y dinámicos en la mision de Dios en el mundo.

Puntos de Acción: Dónde empezamos

  • Reune a varias personas jóvenes latinas y pregúntales sobre sus experiencias en la iglesia. ¿Qué experiencias de gracia, familia y empoderamiento (o lo opuesto) han tenido en la comunidad de la iglesia?
  • Reune a varios padres y madres latinos de primera generación para discutir qué tipo de apoyo y herramientas les sería útil al navegar las realidades de criar a sus hijas e hijos de segunda-generación.
  • Discute con tu equipo de liderazgo cómo puede tu iglesia fomentar contextos intergeneracionales auténticos por medio de los cuales personas adultas y jóvenes pueden crear conexiones.
  • Propon ideas para empoderar a las personas jóvenes para ser agentes de transformación y para servir como pilares de carga en la congregación y comunidad.


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[1] Kara Eckmann Powell, Brad M. Griffin, and Cheryl A. Crawford, Sticky Faith : Practical Ideas to Nurture Long-Term Faith in Teenagers (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2011), 30-37.

[2] Daniel A. Rodriguez, A Future for the Latino Church : Models for Multilingual, Multigenerational Hispanic Congregations (Downers Grove, Ill.: IVP Academic, 2011), 164.

[3] Ken Johnson-Mondragón, Youth National Study of, and Religion, Pathways of Hope and Faith among Hispanic Teens : Pastoral Reflections and Strategies Inspired by the National Study of Youth and Religion(Stockton, Calif.: Instituto Fe y Vida, 2007), 48-53.

[4] Urban Youth Workers Institute ha desarrollado un gran evento que resalta esta área particular del desarrollo de habilidades de vida. Aunque el Manhood Camp está dirigido hacia jóvenes varones de color como respuesta a la falta de padres en nuestras áreas urbanas, los talleres para desarrollar habilidades de vida valen la pena como base del desarrollo juvenil y pueden usarse como modelo para adaptarse en una congregación local. http://uywi.org/event/manhood-camp-2016/

[5] Fuller Youth Institute hace investigaciones sobre cómo las iglesias identifican a personas jóvenes quienes juegan un papel como pilares de carga en sus congregaciones, y revelan el nivel de priorización dado hacia su desarrollo como líderes y como agentes de misión. Vea a Kara Powell, Jake Mulder, and Brad Griffin, Growing Young: Six Essential Strategies to Help Young People Discover and Love Your Church (Grand Rapids: Baker, 2016), churchesgrowingyoung.com.

[6] Juan Francisco Martínez, Walk with the People : Latino Ministry in the United States (Nashville: Abingdon Press, 2008), 98-100.

[7] Johnson-Mondragón et al., 258-265. Esta es una gran herramienta que ayuda con el proceso de discernimiento para el involucramiento de la juventud latina en los asuntos los cuales ellos identifican en su comunidad, como también lo que ellos entienden que son los síntomas y causas de la injusticia y su conexión a su fe y a las Escrituras.

[8] Thrive Collective, a través de su programa de los Murales en Escuelas, encarna esta iniciativa de maneras significativas y dinámicas. http://www.thrivecollective.org/

[9] http://www.weownthedream.org/#